Salama Sana!!!
Me las estiro e inauguro mi Blog con el saludo Macua (y no es la famosa ganadería navarra de reses bravas). Varios amigos ya tienen su propio blog, donde comentan experiencias, noticias y reflexiones. Que quede claro desde el principio que yo tengo la idea de utilizar este sistema para evitar mandar 750 emails cada vez que me apetezca contaros mis cosicas. Mi habilidad literaria brilla por su ausencia, por lo que no pondré mucho esfuerzo en escribir obras maestras. Otra razón importante para comenzar mi propio blog, es que dispongo cada día de una hora, como mucho hora y media, de electricidad y una lamentable conexión a internet, por lo que tendré que ser rápido, si quiero enterarme de si Osasuna ha perdido, escribir correos a mis amigos no hispano parlantes, actualizar el blog, y por qué no…trabajar un pocadinho, ¿no?. Creo que para que no os aburráis leyendo siempre lo mismo, cada día que pueda/me apetezca escribir, hablaré de un tema diferente. Cuando tenga algo interesante o urgente, os contaré los puntos más importantes de mi cuaderno de bitácora. En el primer correo me quejé un poco de las primeras experiencias durante el viaje, y los primeros días en Pemba, la capital de la región, que para quien no lo sepa todavía, es Cabo Delgado y está al norte de Mozambique, pegado a Tanzania. Ahora quiero contaros a grandes rasgos mi llegada a Bilibiza, donde voy a pasar los próximos meses. Bem-vido a Moçambique…
Familiares, amigos, conocidos…estoy muy bien. Pero no bajo la guardia, sigo rebozándome de repelente de mosquitos de dudosa eficacia, llevo pantalones largos la mayor parte del tiempo hasta que el calor me obliga a arrancarme la ropa, tomo estrictamente las drogas antipalúdicas a pesar de que los aquí presentes me dicen que no valen de nada…Pero como todavía estoy en proceso de adaptación, tengo derecho a pasar un tiempo de psicosis. Hoy he dado el primer pasico, me he puesto las chancletas durante la mañana porque dentro de las botas me arden los pies. Vivo esperando los inevitables destrozos gástricos que aún están por llegar, aunque mi cuerpo serrano ya comienza a notar los efectos de la mezcla calor insoportable (esto no baja de 28ºC) + 180% humedad relativa + 150.000 insectos de todo tipo, tamaño, color y sonido atacando sin tregua 24/7 + horarios intempestivos + (…)
Empiezo por el viaje a Bilibiza, que comenzó siendo un claro ejemplo del funcionamiento de este país: me dijeron que a las 9 me pasaban a buscar y allí estaba yo esperando con todos mis bultos. Olé sí. Sobre las 14,30 aparecen y me montan en un 4×4 más quemado que la pipa de la paz, ligeramente cargado con 9 personas, sacos de comida (básicamente arroz, alubias, y algo de pan). Viajé 3 horas con mi mochilón de 50 litros en mi regazo, y con una impresora enorme de 5ª mano que acababan de adquirir en uno de esos recomendables mercadillos callejeros que abarrotan las calles de todos los pueblos. El viaje increíble, salir de la capital, y entrar en el Mato, como ellos lo llaman. Me encuentro en la estación de lluvias, y todo está verde, vegetación densa y abundante. Unos paisajes preciosos, trillones de pequeñas aldeas de casetas de adobe y paja. Lo mejor es que a la vuelta os enseñe fotos, esto de película. Me ha costado unos días levantarme y pensar que no estoy viendo una película. Por no hablar de las puestas de sol…una maravilla.
Llegamos a la aldea de Bilibiza, y me sorprendió que tenga…¡4000 habitantes! Curiosísimo. Yo vivo en el área donde están las escuelas y los clubes agrarios. Hay barracones enormes con aulas, salas, y casas para el profesorado. Creo y espero que de manera provisional, me han puesto a vivir encasa de uno de los directores de la escuela. Aquí todo el mundo tiene un título, todo el mundo es alguien. La casa no estaba desocupada, allí al menos vivían 3 personas que no sé dónde están ni cuándo vuelven, pero aquello está repleto de maletas, ropas, libros, materiales, que un par de chavalillos se encargaron de quitar de la cama donde desgraciadamente me pusieron a dormir. Cambiaron el colchón, aunque no sé si prefería el que ya estaba ahí. Aquello parecía un cementerio de animales e insectos…gekos, pajaricos, cucarachas como puños…Prefiero contaros esto en otra entrada del blog.
Ya que nadie se ofreció a mostarme las instalaciones, decidí darme un paseo por las inmediaciones, y qué alegría me llevé al descubrir que en una de las casas ¡viven 7 brancos! Tres italianos, una húngara, una checa, un pive argentino y una japonesa. Nada más verlos quise abrazarlos y besarlos, porque con 10 minutos en este sitio me di cuenta de que si estás aquí solo, tienes dos opciones: empezar a hablar con los macacos subido a un baobab o cometer suicidio. Son cooperantes que trabajan temporalmente para ONG’s, y la verdad es que son un apoyo sin precio. Aquí pasan el día sentados en la entrada de la casa haciendo lo que aquí hace todo el mundo: NADA. Y cuando digo nada, es NADA. 0. Vacío. Blanco. Nada. Ver la vida pasar. Aquí no hay NADA que hacer. Tenían razón cuando me dijeron que cuanto menos dependiera mi trabajo del factor humano, mejor. Si quieres hacer algo, mejor depender de ti mismo. Cuando empiece a hacer mi trabajo ya me quejaré vía este blog cómo va la cosita, pero hasta el momento, esto tiene pinta de que va a ir muuuuuy lento. Imaginaos, fue un amigo Mozambiqueño quien me advirtió: la palabra más importante en este país es Paciência. En conclusión, necesito buenas dosis de la misma para no volverme loco, o empezar a palos con todos.
Solo llevo una semana en África, pero ya tengo mil cosas que contaros, mil reflexiones, y muchísimas cosas para hacer. Así que tan pronto me adapte al clima, la gente, la cultura, la comida y la vida salvaje, tendré que organizarme para cumplir objetivos. Se acaba el tiempo de electricidad, no sé ni si se habrá recargado la batería, así que hasta la próxima edición.
Muchos besos y abrazos desde el medio de la nada. Firma este primer post, y promete esforzarse más en post-eriores:
Josema.
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